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COMO CUIDAR EL BAÑO DE ORO

Hablamos de CÓMO CUIDAR JOYAS
En este post, quiero contarles consejos y trucos sobre cómo cuidar el baño de oro para el buen mantenimiento.
Algunas nuestras joyas son de plata bañada en oro. Las joyas bañadas en oro tienen la apariencia de una joya de oro pero son mucho más económicas aunque igualmente bellas.

¿QUÉ ES EL BAÑO DE ORO?

El baño de oro es un proceso químico, mediante el cual conseguimos depositar una capa de oro puro sobre la superficie que se quiera bañar; en nuestro caso, plata 925.

ESPESOR DEL BAÑO

Cuando hablamos baño de oro tenemos que hablar de micras, que no es más que el espesor de la capa de oro que aplicamos sobre la joya.
Cuanto mayor sea este espesor (mayor número de micras), más oro contiene la joya y por lo tanto, más alto será el precio y mayor será la durabilidad de la joya.

¿CÓMO CUIDAR EL BAÑO DE ORO?

Todas nuestras joyas, están fabricadas utilizando materiales de la más alta calidad, trabajados con estándares internacionales por lo que su calidad final y durabilidad está garantizada.
Pero seguro que quieres que tu joya preferida (porque sabemos que lo es) luzca tan radiante como recién estrenada, para ello tan sólo tienes que seguir estas sencillas recomendaciones.

JOYAS BAÑADAS EN ORO; RECOMENDACIONES:

Acostúmbrate (se que no es fácil) a quitarte las joyas antes de lavarte las manos o ducharte.
Normalmente los geles y jabones actuales no tienen porqué dañar las joyas, pero adquirir éste buen hábito te evitará algún que otro disgusto.
Si consigues adquirir el hábito anterior, éste te será mucho más sencillo : Evita siempre el contacto de las joyas con productos de limpieza domésticos. Tales como la lejía, el agua fuerte, detergentes, cloro…son productos químicos que puede ser corrosivos y en cualquier caso afectan al brillo de tus joyas.
Evitar los productos cosméticos ya que estos dañan su color: maquillaje, lacas, perfumes, cremas…

La propia sudoración también las puede dañar, así que recomendamos que no las uséis si vais a realizar alguna actividad deportiva.
No debes exponerlas a cambios bruscos de temperatura. No las tengas mucho tiempo expuestas al sol o a la luz y evita guardarlas en sitios húmedos.
Lo ideal es guardarlas de manera individual y a ser posible en bolsitas de tela o en nuestra bolsita de papel pero dentro de un buen joyero. Sí es dentro del joyero procura que sea en compartimentos separados.
Todas las piezas de joyería del mundo «sudan», nuestra recomendación es si cambia de color, coge otro tono o incluso porque crees que tiene menos brillo: coge un cepillo de dientes viejo, usa agua tibia y jabón PH neutro, una vez termine sécalo con un secador de pelo y después dale con una gamuza o un paño. Volverán a tener el brillo del primer día.
En collares y pulseras comprueba los cierres antes de usarlas, evitarás pérdidas.

En París, Pier Cartier intentó mejorar el aspecto del diamante. Se valió de cuentos ficticios e historias exageradas para crear la famosa maldición del Hope, que implicaba que la mala suerte perseguía a quien lo poseyese.

El diamante cruzó el Atlántico a los Estados Unidos en 1911, donde Evelyn Walsh McLean lo compró por $180,000.00. Aunque había pertenecido a la realiza por más de dos siglos, el Hope mereció poco menos que un profundo respeto de la extravagante McLean. Lo conservó en una caja de zapatos y a menudo se lo prestó a sus amigos, incluyendo a su perro gran danés, Mike.

McLean murió y legó el Hope a sus herederos, que lo vendieron en 1949 para pagar las deudas y demandas con el Estado. Harry Winston compró el Hope, junto con el resto de las joyas de McLean, por alrededor de $1.3 millones. En 1958, Winston donó el diamante al Instituto Smithsonian en Washington D.C., donde se lo muestra al público y es la principal atracción del museo.

Mariel.